sábado, 25 de marzo de 2017

Robando el Fuego del Cielo X

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XV. El Santo Ángel Guardián

Pero ya sea que elijas aprenderla o no, la Qabalah no tiene mucho que ver con la magia de la que estamos hablando, la cual tanto nos ayuda como nos daña. Nos ayuda porque los símbolos que diseñamos nosotros mismos son inevitablemente más poderosos que aquellos que tomamos de segunda mano, y nos daña porque nos priva del marco de trabajo de esos símbolos de segunda mano a los que aferrarnos. De hecho, tenemos que sentir nuestros propios marcos de trabajo y descubrir justo cómo unirlos, ya que si es diferente de lo que creemos que es, podemos desgarrarnos. Solo seríamos como un coche cuyo conductor no distingue un embrague de un volante.

Lo que obviamente necesitamos en todo esto es alguna ayuda, difícil de conseguir cuando estás trabajando dentro de tu propia mente. No puedes invitar a un experto para que te enseñe las vistas, el experto tiene que estar ya allí. Pero el experto está ahí, y puedes encontrarle/la si miras –lo que los hechiceros llamamos tu Santo Ángel Guardián.

El Santo Ángel Guardián es un ser astral, una inteligencia independiente de quien el hechicero puede obtener conocimiento, inspiración y refuerzo de propósito. En la moderna práctica oculta, la teoría del Santo Ángel Guardián deriva en gran medida de The Book of the Sacred Magic of Abramelin the Mage (Dover, 1975) de S. L. MacGregor Mathers(1), publicado por primera vez en 1898. El trabajo de Mathers es una traducción  de un manuscrito francés del siglo XVIII que afirma ser una traducción de un original hebreo, escrito por Abraham el hijo de Simón, para su hijo Lamech en 1458. Está dividido en tres partes. La primera es la historia de Abraham y cómo dedicó sus primeros años en la búsqueda de la verdad oculta, obteniéndola finalmente después de encontrar al ermitaño Abramelin. La segunda es una transcripción de Abraham de las instrucciones de Abramelin para hacer magia. La tercera contiene talismanes que el mago puede usar con seguridad después de que haya obtenido el conocimiento y conversación de su Santo Ángel Guardián. Este conocimiento se gana como premio a una reclusión mágica de seis meses, durante la que la aspiración por su Ángel debería ser la única preocupación del mago. Una vez el conocimiento de su Ángel se ha obtenido, gana poder sobre las legiones de espíritus buenos y malos y puede usar los talismanes de la tercera sección con impunidad. Su Ángel también puede proveerle cualquier otro conocimiento mágico que pueda necesitar, cualquiera que sea la ocasión.

Ahora los escépticos pueden pensar aquí que la idea de un Santo Ángel Guardián es absurda, una reliquia de una era supersticiosa de la que estamos bien de estar fuera. Pueden sentir que nuestra magia hasta ahora es un caso interesante de automanipulación psíquica, pero decir que existe un Ángel para todo el mundo... ¡eso es infantil! Puede ser, pero como el Buen Señor nos dijo, debéis volveros como niños para entrar al Reino de los Cielos. Y de algún modo, el escéptico pierde el punto. El punto es que nuestros yoes inconscientes son supremamente proteicos, capaces de asumir cualquier aspecto simbólico que proyectemos sobre ellos, y si un hechicero insiste (digamos a través de seis meses de dedicada aspiración) que su inconsciente produzca una personificación de sí mismo, finalmente lo cumplirá. Una vez esta personificación esté bien desarrollada, el hechicero tendrá una forma de comunicarse directamente con su psique profunda, algo que la mayoría de las personas no puede hacer incluso después de mil dólares gastados en psicoanálisis. Con la guía interna de su Ángel, puede rastrear su psique hasta sus raíces en el inconsciente colectivo, la Mente de Dios, el Absoluto, el Tao, el Ain Soph (un término qabalista), el Kia (un término de Spare), o cualquier otra forma en la que quiera llamarlo. En este sentido podemos decir que si somos el Ojo de Dios, nuestros Ángeles son nervios ópticos. Son las cuerdas de las que podemos tirar para levantarnos a casa.

Austin Spare nunca mencionó al Santo Ángel Guardián en sus escritos, aunque debe haber leído sobre él ya que fue estudiante de Crowley en 1910, y Crowley hizo de esto la pieza central de su sistema. No obstante, un hechicero puede fácilmente adaptar las técnicas de Spare para llamar a su Ángel, y esto sin el largo retiro de su vida de negocios que el método Abramelin requiere. Yo, sin embargo, no invocaría a mi Ángel con la técnica de Spare y después le pediría a ella que me ayudara a usar los talismanes de Abramelin. Un Ángel de Spare puede tener la misma estructura psíquica que un Ángel de Abramelin, pero sus orientaciones simbólicas estarían a siglos de distancia.

El cuidadoso lector habrá notado que me refiero a mi propio Ángel como “ella”. La experiencia práctica muestra que el Santo Ángel Guardián, al menos en sus manifestaciones iniciales, a menudo parece ser del sexo opuesto al del hechicero que está bajo su tutela –los hechiceros tienen Ángeles femeninos, las hechiceras masculinos. Esto trae a la mente el concepto de Carl Jung del anima 'femenina' como una fuerza arquetípica en los hombres, y el animus 'masculino' en las mujeres, y sería de valor parar aquí para inpeccionar sus puntos de vista.

Un psiquiatra suizo que reina como Psiquiatra Patrón para los hechiceros a lo largo de América(2), Carl Jung (1875-1961) estuvo interesado en las 'ciencias ocultas' como un conjunto adicional de ventanas por las que mirar dentro del inconsciente. Pero no fue de ninguna de las maneras experto en hechicería. Su obra sobre la alquimia como un proceso de individuación y la sincronicidad como el “principio conector acausal” detrás de la adivinación es altamente respetada, pero no tenía conocimiento de los hechiceros ingleses cuya obra es el fundamento para el presente estado del arte. Así que sus conclusiones sobre el anima/animus, alcanzada independientemente a través de entrevistas con pacientes e investigación de los sueños (y no en los grimorios medievales), puede darnos otra perspectiva a lo que puede estar involucrado cuando intentamos comunicar con nuestros Ángeles.

Las dos características más importantes del anima/animus son su naturaleza arquetípica y su independencia. Que sean arquetípicos significa que todos tenemos uno, igual que tenemos hígado y bazo. Puede que no seas consciente de que tienes uno, pero lo tienes, y si te vas a meter en el lodo (como el hechicero debe hacer), tienes que saber dónde está. Que sean independientes significa que no tenemos control sobre lo que son, no más que el que tenemos sobre lo que heredamos o la neurosis de nuestra tía abuela. Pero podemos animarle a comportarse de una forma positiva, y desalentar sus perversiones –un punto importante ya que sus aspectos superiores pueden alcanzar a lo divino, y sus inferiores pueden llevarnos a las profundidades de la malicia humana.

En los hombres, Jung vio el anima como la fuente de todo lo que es femenino –su capacidad para el amor, su sensibilidad para la naturaleza, y su habilidad para relacionarse con sus mentes inconscientes. El anima de un hombre puede servir como su conexión a su psique profunda –la fuente de su intuición, su guía hacia un verdadero conocimiento del Yo.

Para la mujer, una animus saludable puede inspirarle vida con un rigor espiritual, llenando su suave exterior emocional con una confianza interior que pueda hacer frente a la dificultad y manejar sus poderes creativos con eficiencia intuitiva.

Tanto para hombres como mujeres, el anima/animus es nuestro punto de comunicación con el inconsciente. Jung lo llamó “el portavoz del inconsciente”, y que nuestro inconsciente esté sano o enfermo determinará la cualidad del diálogo. Es fácil para la psique profunda de una persona crecer torcida –distorsionada por la torpeza parental, la educación religiosa, los estereotipos culturales, o la indulgencia personal. En tales casos el anima/animus no se mostrará directamente, sino se hará sentir a través de las proyecciones. Proyectará sus distorsiones sobre la percepción que tiene el individuo del mundo externo, forzándole a ver justificaciones para sus tendencias dentro de su experiencia de la realidad. Las proyecciones son especialmente insidiosas ya que el anima/animus es una estructura profundamente inconsciente que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que existe. Solo a través de técnicas como la proyección astral y el análisis de los sueños se hace patente la realidad contrasexual interior del Yo.

Para un hombre, un anima malsana puede infestar su mente con estados de humor enojadizos, derrotismo, hipocondría y compulsiones sexuales. El anima a menudo se proyectará sobre una mujer de carne y hueso, forzando al hombre a reconocer en la mujer un alma gemela, una por la que se lo puede sacrificar todo. Sin conocimiento alguno de las artimañas de su anima, le será fácil ver dicho asunto como la clave para su destino, incluso mientras desgarra su vida de parte a parte.

Para una mujer, un animus malsano es más apto para corromper su inteligencia que sus emociones. Se manifestará con opiniones inflexibles sobre la forma en que debería ser el mundo, una visión ideal que no permitirá argumentos, y que cuando sea desafiada será defendida con un oscuro y frío silencio o una fuerte escena emocional. Un animus enfermo podría incluso tentar a una mujer para que se retire del 'imperfecto' mundo, aislándola hasta que se marchite por inanición emocional. Como el anima, un animus malsano puede proyectarse sobre hombres, a los que la mujer idolatrará y después despreciará cuando se dé cuenta de que no dan la talla para su estándar de perfección.

La solución de Jung aquí para los individuos es que primero se den cuenta de que su anima/animus es una fuerza que no está bajo control deliberado, en segundo lugar reconocer cómo usa el mecanismo de proyección para esconderse, y en tercer lugar hacerse consciente de sus necesidades y llegar a un acuerdo conscientemente con ella. El hombre debe darse cuenta de que el mundo imaginativo que el anima le aporta tiene su propia validez, y debe tenerlo en cuenta conforme planifica su camino a través de la vida. La mujer debe darse cuenta de que su hombre interior no ofrece verdades definitivas, solo un vívido atisbo de una realidad que está sujeta a cambio sin aviso previo. Solo entonces la firmeza masculina de su animus será capaz de ayudarle en su camino a través del caos del mundo, en lugar de involucrarla en una lucha predestinada contra él.

Para nosotros los hechiceros en búsqueda de nuestros Ángeles, las observaciones de Jung deben darnos una pausa. Nuestros hombres/mujeres interiores pueden tener aspectos autodestructivos, y debemos estar seguros de reconocerlos como los defectos que son y no darles el respeto debido a nuestros Ángeles. Por lo tanto, cuando un hechicero encuentra a un ser del sexo opuesto durante sus meditaciones, no debe saltar a la conclusión de que este es su Ángel, ¡aunque le asegure que lo es!En su lugar debería imponer la letra sagrada que represente a su Ángel sobre la figura astral de esta criatura, igual que lo haría con cualquier otra entidad que encuentre en el plano astral. Esto, sin embargo, no quiere decir que estos candidatos a Ángel vendrán fácilmente. Para llevar a cabo la técnica de Abramelin se necesitan seis meses, y aunque nuestro sistema sea un poco menos rígido, implicará un esfuerzo real.

Para usar nuestra técnica para encontrar a tu Ángel, primero expresa dicha aspiración en un sigilo alfabético, cárgalo con toda la creencia libre que puedas reunir y después haz un dibujo automático con él hasta que encuentres la letra apropiada, que deberías confirmar con una serie de adivinaciones hechas a lo largo de varios días. Una vez tengas el sigilo y la letra, deberías meditar sobre ellos, hacer trabajo astral en el que tu Cuerpo de Luz tome la forma de la letra sagrada, y sigue llenando el sigilo alfabético con creencia libre (y también con la energía experimentada mientras estás con la forma de la letra). Durante algunos días o incluso semanas puede que veas poco, pero si te mantienes en ello vendrá el momento en el que aparezca una deslumbrante luz en el espacio detrás de tu sigilo, y en pocas sesiones empezarán a aparecer seres del sexo opuesto. Cada uno de estos debe ser puesto a prueba superponiendo tu letra sagrada sobre él. Los que sean menos puros que ella se alejarán o desmoronarán: tu verdadero Ángel te dará la bienvenida. Tan pronto como tu Ángel asuma una persona definida, deberías preguntarle su nombre. No insistas en una respuesta inmediata, pero repite la pregunta en cada sesión porque una vez sepas cómo llamarle, la comunicación se hará mucho más fácil.

Pero deberías ser consciente de otro indicador importante de la veracidad del Ángel: la acción independiente. Por ejemplo, cuando confronté por primera vez a mi Ángel con su letra sagrada, ¡se convirtió en un pastel que ella se comió! Ciertamente no fue algo que yo hubiera planeado que ocurriera. Más recientemente, tengo el registro de un tiempo en el que estaba sintiendo un vago malestar espiritual del que fui a hablar con mi Ángel. Intenté preguntarle sobre un relato corto que estaba escribiendo, pero ella no estaba interesada. “Bien, ¿no es importante?” Le pregunté. Ella supuso que sí, pero... “Bien, ¿sobre qué quieres que hablemos?” Presioné.

¡LUZ! ¡BRILLANTE LUZ BLANCA HACIENDO ESPIRALES DESDE EL CENTRO DE MI FRENTE!

En absoluto estaba preparado para eso, y es innecesario decir, que el resto de nuestro intercambio de esa tarde fue sin palabras. Este episodio fue, de hecho, el evento que me hizo empezar a cartografiar mis chakras, un paso esencial en mi progreso mágico. (La experta opinión sostiene que hay diez chakras –desde la base de la espina hasta lo alto de la cabeza. ¡Encuéntralos, nómbralos, busca su poder y domínalos!)


Notas:

(1) Además de traducir grimorios medievales, Samuel Liddell “MacGregor” Mathers (1854-1918) fue uno de los fundadores de la Aurora Dorada y el principal arquitecto de su estructura de ritual y símbolo. Desenvuelto en la tradición europea de Qabalah Cristiana, y con la colaboración de Wynn Wetcott fue capaz de desarrollar un sistema coherente de gran poder a partir de una mezcla a menudo inconsistente de tradiciones. Fue una gran influencia sobre Aleister Crowley, desde la iniciación de Crowley dentro de la Orden en 1898 hasta que esta decayó cuando la Orden se desintegró dos años después.
(2) Compartiendo este estado de santidad con Wilhelm Reich.
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



domingo, 12 de marzo de 2017

Robando el Fuego del Cielo IX

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XIV. Proyección Astral

Como hemos dicho en el Capítulo II, el dominio de los poderes de la mente del hechicero es el inconsciente. Es llamado el inconsciente porque no somos totalmente conscientes de él, es el piloto automático que nos hace pasar a través de puertas, nos guía por la calle, nos hace ofendernos con nuestra tía Mary, o cualquier otra cosa que hacemos automáticamente sea que nuestros intelectos se preocupen de ello o no. Pero a pesar de su papel clandestino, es posible para nosotros examinar nuestras mentes inconscientes, al menos desde un ángulo oblicuo. Podemos implicarnos en la introspección (“¿Qué pasa con tía Mary que me da calambres en el estómago?”), registrar e interpretar nuestros sueños, tomar drogas o invertir en la asociación libre sobre el sofá del psiquiatra. Todos estos métodos tienen su lugar, pero un hechicero necesita algo más directo. Una técnica, por supuesto, es el automatismo. Otra es la proyección astral, la exploración deliberada de una región a medio camino entre los sueños y la fantasía, una que los hechiceros llaman el plano astral.

Es un plano en el que puedes encontrar tus poderes cara a cara y después luchar con ellos hasta que estén de acuerdo en servir a tu voluntad.

El plano astral es el reino donde se lleva a cabo la clarividencia, y también puede ser usado para viajar a lugares distantes, reuniéndose con otros viajeros astrales, y como una región donde uno puede percibir la naturaleza interna y 'espiritual' de los objetos materiales y eventos externos. Estas son todas metas dignas, y el hechicero puede descubrir que usa el astral para llevarlas a cabo, pero su principal interés estará en él como la arena en la que encuentra los componentes de su mente inconsciente.

Viajando sobre el plano astral el hechicero puede inspeccionar su psique de primera mano. Puede cartografiar sus características destacadas y entrevistarse con los poderes que las habitan, adquiriendo familiaridad con la que poder invocar sus energías para cargar sus sigilos. Y si puede avanzar lo suficientemente profundo, entrará en lo que podría llamarse el inconsciente colectivo. Allí puede encontrar las formas astrales de cualquier otra entidad en existencia –desde el árbol de su patio delantero o su tía Mary, hasta Aiwass, heraldo del nuevo æon, que dio voz pero no mostró forma a Aleister Crowley el 8, 9 y 10 de abril de 1904. Pero más sobre eso más tarde.

Lo que no quiere decir que vaya a dejar a Crowley justo ahora. Un mago inglés (1875-1947) de la escuela Rosacruz, Crowley más que cualquier otro es responsable del renacimiento de la magia que ha tenido lugar en este siglo. Aunque su simbolismo fuera tradicionalmente qabalístico, su enfoque tanto de la teoría como de la técnica de la magia se distinguió por una integridad intelectual que es la cosa más cercana a un método científico que ninguna religión puede esperar lograr. Es verdad que su reino astral era Rosacruz, lleno de símbolos qabalísticos puestos en su lugar durante su adoctrinamiento en la Aurora Dorada, la orden inglesa que le dio su primer entrenamiento. Pero este es solo un asunto de decoración. Incluso si su visión del astral era radicalmente diferente de lo que un mago no qabalista podría ver, las técnicas que usó para abordarlo y manejarlo son tan buenas que seríamos negligentes de hecho, si las ignoráramos.

Los aspectos del enfoque de Crowley que subrayaremos aquí son:

1. Su visión sobre las realidades relativas de la consciencia normal y de la consciencia astral.

2. Su procedimiento para ir de la consciencia normal a la astral.

3. Su procedimiento para verificar la verdadera naturaleza de los seres astrales.

4. Su procedimiento para retornar a la consciencia normal.

5. La ascensión sobre los planos.

1.) Crowley basó su enfoque en la asunción de que todos los seres humanos poseen un cuerpo astral cuya función es percibir el plano astral. “Dentro del cuerpo humano hay otro cuerpo de aproximadamente el mismo tamaño y forma, pero hecho de un material más sutil y menos ilusorio. ¡Por supuesto no es 'real', pero no más que lo es el otro cuerpo!... No hay tal cosa como la verdad en el universo perceptible, toda idea cuando se analiza se encuentra que contiene una contradicción. Es bastante inútil (excepto como un expediente temporal) establecer que una clase de ideas es 'más moral' que otra”. Por ello, como un expediente para el viaje alrededor de su inconsciente, Crowley adoptó el cuerpo astral (o “Cuerpo de Luz”), como todo el mundo que esté empezando esta práctica, porque es esencial tener un fundamento sólido para tu trabajo aquí. La mejor forma de establecer uno es construir un cuerpo como el tuyo carnal en lo más posible, y después educarlo moviéndolo alrededor de su reino. No importa si inscribes pentagramas qabalísticos con tu vara y espada o asumes la forma de las letras sagradas de tu propio diseño, todavía deben tener una forma seas 'realmente' tú. Es más fácil si es similar a lo que ves en tu espejo, y fácil de usar es lo que hace a una forma 'verdadera'.

2.) Con la técnica de Crowley para la proyección, el hechicero empieza realizando las abluciones rituales, vestirse con la túnica, el destierro y una invocación general. Enciende el incienso, se sienta en una posición cómoda y cierra sus ojos. Después imagina un duplicado de sí mismo “como envolviendo a su cuerpo físico, o estando de pie cerca y frente a él. Que transfiera el asiento de su consciencia a esa figura imaginada, así que pueda parecerle que está viendo con sus ojos y oyendo con sus oídos”. Una vez hecha la transferencia (y probablemente será la única dificultad real en el proceso), el viajero debería elevarse hasta que se encuentre en un paisaje, donde pueda deambular, en el que encontrar espíritus y generalmente sentirse acostumbrado a su forma astral. Su experiencia aquí será más vívida de lo que su imaginación normal le ofrecería, aunque menos real que un sueño, y será esta materia mental con la que tratará cuando haga su trabajo astral.

Una vez el hechicero se sienta en casa, se dará cuenta de que es capaz de crear cualquier parafernalia mágica (altares, varas, espadas, etc.) que necesite para realizar cualquier ceremonia en el astral, aunque esta será de más uso para un mago tradicional que para el que use nuestro procedimiento “desnudo”. Las herramientas que cree, no obstante, debería tener el cuidado de reabsorberlas cuando haya terminado, así como no gastar su luz contaminando los planos.
Podría añadir que después de que uno se familiariza con el astral, el 'salto' que se hace para empezar el viaje puede no ser ya necesario. Personalmente usa una letra sagrada para hacer que mi forma astral dé un salto fuera de mi cuerpo sentado y se ponga de pie en el plano astral. Y cuando deseo reasumir la consciencia normal, tengo otra que me hace revertir el movimiento y sentarme de nuevo en mi cuerpo.
3.) El gran peligro en el astral viene cuando el viajero se encuentra y trata con las otras entidades que descubre allí. “Probablemente verá figuras que se le acercan... que les hable a dichas figuras, e insista en ser respondido, usando los apropiados pentagramas y signos, que previamente se nos enseñó. Que viaje a voluntad, con o sin la guía de tal figura o figuras... Que tenga cuidado de los mil ataques sutiles que experimentará, probando cuidadosamente la verdad de todos aquellos con los que hable. Ya que un ser hostil puede aparecer vestido con gloria, el pentagrama adecuado en dicho caso le hará marchitarse o desmoronarse”.
Por supuesto, no vamos a usar el pentagrama aquí, así que necesitamos reemplazarlo con otra cosa. Con lo que elijas reemplazarlo es por completo tu asunto, pero te sugiero que la imposición de una letra sagrada de espíritu sobre la forma de la entidad que afirma ser ese espíritu parece ser efectiva. Si dice la verdad, se hará más fuerte. Si es un impostor, se esfumará.
Una vez llegas a los espíritus con los que quieres hablar, puedes preguntarles sus nombres. Esto es esencial, ya que una vez tengas sus nombres para salmodiar mientras visualizas sus letras sagradas, puedes hacerles venir más fácilmente que si usas solo las letras.
Otra forma de hacer que un espíritu venga es transformar tu propia forma en la del dios (en el uso Rosacruz) o la letra sagrada que tiene autoridad sobre él. Esto no quiere decir, sin embargo, que debas permitir alguna vez que un ser del astral entre en tu Cuerpo de Luz. El dios o letra sagrada es la forma ideal, mientras que lo que viene en respuesta es solo la aproximación de tu propia psique a él. Invitarlo es pedirle que te obsesione. Por el contrario, deberías guardar una buena distancia, mantener un cordial pero firme comportamiento, no regatear y mantener siempre la mano levantada. Si alguna vez te parece que podrías perderte, destierra y termina la proyección a la vez.
No deberías ir demasiado lejos en tu viaje, o quedarte después de que empieces a estar cansado, porque si caes dormido, te debilitas o por otra parte te vuelves descuidado con lo que estás haciendo, te abres a la obsesión. Pero entonces es bastante fácil regresar. Crowley sugiere que podrías imaginar un carro ardiente que te lleve hacia la tierra, o simplemente puedes descender. Una precaución: si alguna vez inventas una letra sagrada específica que te haga ascender, también deberías definir una con la que bajar, porque si no podrías encontrarte con el agua al cuello.
4.) Una vez de vuelta, solo necesitas reunir tus cuerpos y despertar, pero este es el paso más importante, y debe hacerse de forma definitiva. “Que el estudiante haga que su cuerpo imaginado, en el que se supone que ha estado viajando, coincida con el físico, estrechando sus músculos, atrayéndolo con su inspiración y poniendo su dedo índice en sus labios. Después que 'despierte' por un definido acto de voluntad, y registre sobria y adecuadamente su experiencia”. Al poner el dedo índice en los labios muestra lo que Crowley aconseja que es la asunción de la forma divina de Harpocrates –el Niño en el Huevo, el Huevo ceñido con la serpiente de tu voluntad. Puedes reforzar esto usando el ritual de destierro de los tres anillos que dimos en el Capítulo VI.
Crowley recalca que el viajero no debe descuidar esta reunificación, ¡incluso para empezar un novicio que está seguro de que nunca se separó! “Si fallas en [reunificar] apropiadamente, puedes encontrarte en serios problemas. Tu Cuerpo de Luz puede deambular sin control, y ser atacado u obsesionado. Te volverás consciente de esto a través de la ocurrencia de dolores de cabeza, malos sueños o incluso signos más serios tales como histeria, desmayos, posiblemente locura o parálisis. Incluso el peor de estos ataques probablemente pasará, pero puede dejarte permanentemente dañado en una mayor o menor medida”.

5.) La práctica de la ascensión sobre los planos es importante como una forma de descubrir justo cómo los poderes de tu inconsciente están dispuestos los unos con los otros. Lo que involucra es la elección de un punto de inicio y después la ascensión, pasando todas las barreras que seas capaz de pasar y tomando nota de las condiciones cambiantes cuando las pases. De esta forma encontrarás aspectos de tu inconsciente que no tenías ni idea de que existían, las estructuras que conectan tu mente a la Mente en la fuente de todo. Es tan diferente de invocar lugares planificados con antelación y simplemente ir a ellos, como un tour andado de Manhattan es diferente de tomar el metro y aparecer en la Calle 42, el World Trade Center y la Battery.
Este resumen del viaje astral debe quedar como eso, un resumen. Hemos dado suficiente con lo que trabajar, pero hay mucho más, la mayoría de lo cual se da en Magick in Theory and Practice de Aleister Crowley (Dover, 1976), de donde han salido todas las citas anteriores. Es un libro maravilloso, sea que elijas usar su sistema qabalístico o no, siendo la Qabalah casi digna de aprenderse para ser capaz de entender todas las referencias que él hace. Cómpralo.


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